Cycle Star: Ocho décadas de historia y tradición en la reparación de bicicletas en Copiapó
En calle Atacama 359 se encuentra Cycle Star, uno de los negocios más antiguos de Copiapó y un referente en reparación de bicicletas. Su historia llega hasta los años 30, cuando se instaló por primera vez frente al local actual. Con cerca de 80 años de existencia, hoy sigue funcionando gracias al trabajo y la experiencia acumulada.

Uno de quienes mejor conoce esta trayectoria es Eduardo Centeno, trabajador del local desde el 1 de septiembre de 1966. Él recuerda que llegó al negocio contratado por el padrastro del actual dueño, y que en esos tiempos había pocos autos y muchas menos bicicletas, por lo que algunos días el trabajo era escaso.
Desde sus inicios, Cycle Star se ha dedicado a “hacer de todo” en bicicletas. Eduardo cuenta que aprendió el oficio observando, comenzando con tareas básicas como aseo y parchado, hasta que al año ya realizaba cualquier tipo de arreglo. Hace algunos años dejó de andar en bicicleta tras sufrir varias caídas fuertes, pero continúa presente en el local aportando su conocimiento.

Los días más intensos siempre fueron las vísperas de Navidad. Eduardo recuerda que en septiembre ya empezaban a recibir trabajos para armar bicicletas y triciclos que serían regalo para los niños. En esas fechas se quedaban hasta las 11 de la noche, incluso durante los tiempos de toque de queda, donde el dueño debía llevarlos a casa con salvoconducto.
Como consejo para los copiapinos, Eduardo recomienda barnizar los rayos —debido al clima seco que los oxida— y aplicar aceite a la cadena para prolongar la vida útil de la bicicleta.
Otra parte de la historia la entrega Osvaldo Kong, hijastro del fundador. Explica que su padrastro comenzó cuando un amigo le cedió un espacio en un local que rea ocupado para juego de disparar patitos y un radiotécnico. Osvaldo tomó el negocio alrededor de los años 60, tras varios incendios y accidentes que marcaron el camino del negocio.

El nombre Cycle Star es marca registrada y se mantiene desde 1933. Osvaldo recuerda que al comienzo no contaban con ningún bien raíz y que, al igual que Eduardo, él aprendió observando.
Sobre los cambios en el rubro, asegura que “antes era todo mucho mejor”: trabajaban con productos europeos —de Inglaterra, Francia e Italia— que eran de alta calidad y duraban muchísimo. Incluso menciona que los rayos de antes “duraban para siempre”, mientras que hoy se doblan con facilidad. Cree que la calidad del servicio, los buenos productos de antaño y la honestidad con los clientes han permitido que Cycle Star se mantenga por tantas décadas.

Con casi un siglo de historia, Cycle Star continúa siendo parte del patrimonio comercial de Copiapó, conservando la esencia de un oficio aprendido mirando, trabajando con dedicación y manteniendo viva una tradición que ha acompañado a generaciones de ciclistas en la ciudad.

